Las ciudades visibles (I). La ciudad afectuosa.

   “En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar por enmedio, los habitantes se marchan: las casas se desmontan; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.”

Italo Calvino. Las ciudades invisibles.

Las ciudades son el lugar donde la mayoría de la humanidad ha decidido vivir en el siglo XXI. En un largo proceso que hunde sus raíces en el Neolítico, las mujeres y los hombres de las primeras civilizaciones construyen sus ciudades en lugares relacionados con el acceso al agua, las materias primas o la defensa, entre otras razones. Son ciudades que crecen junto al modelo patriarcal dominante y guerrero de los grandes imperios sucesivos de la Antigüedad. Nuestros manuales de Historia nos han enseñado cómo las ciudades eran los centros de los grandes imperios que dominaban económica y militarmente vastos territorios. Nos enseñaban que nosotras mismas, las personas que habitamos las ciudades y las que no, somos parte de una especie agresiva, necesitada de reglas para no destrozarse entre si, especialmente en las ciudades, de donde nace la política, que no es otra cosa que el arte de vivir en la ciudad.

Pues bien, démosle la vuelta a esta historia aprendida. Desaprendámosla de la mano de los últimos avances en neurociencia y en psicología, y vayamos hacia la historia de una especie empática que necesita vivir en ciudades afectuosas. En su libro “La civilización empática”, Jeremy Rifkin nos recuerda que estamos “cableados” biológicamente para la compañía, para vivir con otros en una cierta armonía. Esta especie que ha elegido vivir en la ciudad, necesita de unas ciudades “cableadas” con conexiones amables que conecten a unos sectores con otros, a unos barrios con otros, mucho más en sintonía con nuestra propia mente, llena de conexiones neuronales que relacionan el todo y las partes. Vayamos a construir ciudades-red, llenas de interconexiones entre las personas de todo tipo, origen, género, orientación o intereses. Hagamos ver que una ciudad en la que sus habitantes cooperan constantemente es mucho más y mejor ciudad.

Démosle la vuelta, además, a esa ciudad llena de simbología del poder, de un poder dominante, agresivo, masculino en exclusividad. Devolvamos su género a la ciudad, que es femenina. Una ciudad acogedora, amable, cariñosa, llena de espacios donde encontrarse, donde intercambiar ideas, donde intercambiar sensaciones y sentimientos, donde, por qué no, acariciarse, tocarse y quererse, donde jugar y divertirse, donde expresar nuestras inquietudes y aptitudes artísticas. Una ciudad, en definitiva, femenina, tierna y hemosa, que sea capaz de consolar a los que sufren, como han hecho evolutivamente los mamíferos de los cuales formamos parte. No somos lo que nos han contado. Somos una especie caracterizada por la empatía, no por la competitividad.Luego nuestras ciudades deben ser ciudades empáticas, que se compadecen de los que sufren y los ayudan a levantarse.

Démosle la vuelta a esa ciudad que vive ajena al ecosistema en el que se inserta, e integrémosla en su entorno natural, sus ríos, montañas, valles circundantes, así como su subsuelo que soporta el entramado urbano. Hagamos de la ciudad un espacio que interaccione con su entorno y, por qué no, una ciudad contemplativa de la belleza natural.

Démosle la vuelta, por fin, a la forma de dirigir la ciudad. Hagamos que nuestras reglas de gobierno y administración funcionen como nuestras neuronas espejo, que responden instantáneamente a lo que a las otras personas les ocurre, como si nos ocurriera a nosotros mismos. Creemos una forma de gobernarnos empática, capaz de responder inmediatamente y sentirse parte de lo que nos ocurre a cada uno, y elijamos a las personas más empáticas de entre nosotras, las personas que habitamos la ciudad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s