Teoría de lo campechano.

La Real Academia nos da una curiosa definición de campechano.  En una primera acepción, nos remite a una persona natural de Campeche y afirma que,  “por la fama de cordialidad de que gozan los naturales de Campeche, tierra de vida placentera según la creencia popular”, se trata de una persona “que se comporta con llaneza y cordialidad, sin imponer distancia en el trato.”

Playa Chenkan. Campeche. México.

Singularmente, alguien campechano resulta ser “franco, dispuesto para cualquier broma o diversión.”

Dicho adjetivo se encuentra en la boca de todos aquellos que, con claro interés de elogio, se dirigen a personas de alto rango social, que, borrando dichos límites sociales, se acercan a su vez a los considerados inferiores, aproximándose a ellos de manera afable. Esto se considera como un acto loable por aquellos que siguen viendo el mundo a la manera de aquella mítica serie británica de “Arriba y Abajo” y trasladan a nuestra sociedad dichos esquemas.

Pues bien, he aquí el principal argumento emocional de los defensores de la monarquía y su permanencia en pleno siglo XXI, el acto de rebajarse al nivel de los súbditos, que es aplaudido durante más de 30años y repetido hasta la saciedad con ejemplos imposibles (“le gusta la tortilla de patatas”, “se duerme en la ópera”…). Como si hoy hubiera algún sistema político y social admisible que no fuera el que se fundamenta en la igualdad política y jurídica de todos los ciudadanos.

Sin embargo, la ironía del tiempo ha hecho que giremos nuestra vista hacia la segunda acepción comentada, aquella que señala que alguien “campechano” es aquél “dispuesto para cualquier broma o diversión”. Efectivamente, tan dispuesto a cualquier diversión a costa de los impuestos de sus súbditos, que su campechanía sustentada por nuestro IRPF, IVA o cual fuere el impuesto o tasa, se encuentra siempre dispuesto para viajar a cualquier punto del planeta, acompañado de mejor no saber quién, para hacer mejor no saber qué, porque con lo que sabemos ya nos hiere la sensibilidad ciudadana lo suficiente.

Imagen turística de Bostwana.

Sigan algunos utilizando la campechanía como argumento monárquico. Pero presten atención a todas sus acepciones. Personalmente, creo que me voy quedando con una pequeña parte, la que reza así: “franco”.

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